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¿El amor es para siempre? La Neurobiología del amor nos da la respuesta

Lic. Lidia  Erika Reza  García

Licenciada en pedagogía 

Socialmente el amor está relacionado con un fuerte sentimiento de bienestar, felicidad y plenitud. Pero para que esto sea posible sucede en la química del cerebro una serie de procesos y segregaciones de neurotransmisores que generan toda esta sensación en nuestro cuerpo por un periodo aproximado de tres años. A continuación te compartiremos las etapas por las que el cerebro pasa durante el periodo de enamoramiento y posteriormente cuando el amor madura y se convierte en un vínculo consciente.

 

El enamoramiento comienza cuando una persona nos atrae, se roba nuestra atención y surge el deseo por querer estar cerca en todo momento. Esta primera etapa del deseo está mediada por concentraciones de andrógenos y estrógenos, hormonas que van a procurar la necesidad de cercanía, así como el encuentro y la unión sexual. A la par, en el cerebro se va dar una mayor segregación de un neurotransmisor llamado  dopamina que se va liberando lentamente en nuestro cuerpo debido a la  sensación de placer y esto produce una disminución de la actividad de la corteza prefrontal que se ve reflejado en la disminución de las funciones ejecutivas, es decir, que cuando nos enamoramos disminuye nuestra inteligencia, así como nuestra capacidad de entender razones y ser objetivos; en aras de procurar esa felicidad nos enamoramos de manera irracional. 

Posteriormente, es tanta la dopamina que se segrega que produce un aumento considerable en la energía vital, una gran euforia. pero sobre todo una sensación de que todo se puede hacer, porque el amor todo lo puede, este neurotransmisor produce una motivación para lograr los objetivos que difícilmente se siente en otras etapas de la vida. Sin embargo, el exceso de dopamina también trae consigo la parte negativa del amor, que es el amor romántico, caracterizado por ser obsesivo, apasionado, celoso, encaprichado, controlador, abusivo y violento con la pareja ya que la necesidad de lograr un objetivo emocional se convierte en el  control sobre la relación, sobre la pareja, sus acciones y en general en la obsesión por la persona amada.

 

En general durante el periodo del amor romántico además  de la dopamina se encuentra presente la norepinefrina que está relacionada con una gran hiperactividad, ya que se quiere hacer de todo y comerse el mundo en un instante; el insomnio es una constante así como  la pérdida de apetito y es muy común que cuándo  se recibe una llamada o un mensaje de la persona amada se sienta temblor, taquicardia, ansiedad o lo que comúnmente llamamos “mariposas en el estómago”; Por supuesto que el miedo a perder esa hermosa relación y/o sensación está presente en todo momento y por ello la necesidad obsesiva de mantener y controlar la relación. En este momento aparece en la escena otra sustancia llamada serotonina la cual se sabe que cuando hay poca concentración produce Trastorno Obsesivo Compulsivo, característico de los amantes que todo el tiempo se están pensando obsesivamente. 

Cuando nos enamoramos disminuye nuestra inteligencia, así como nuestra capacidad

de entender razones y ser objetivos.

La etapa del amor romántico tiene un periodo aproximado de tres años y en donde paulatinamente comienzan a bajar los receptores de la dopamina, por lo cual disminuye la actividad de dicho neurotransmisor, por esta razón va disminuyendo la atención y concentración hacia la pareja. Para este momento es posible que la relación se termine o bien surja una nueva etapa en donde el amor madura. Esta etapa es conocida como de apego seguro  y se caracteriza por un amor tranquilo, en calma, apacible, en paz, con seguridad y unión todo ello producto de un vínculo afectivo duradero y de una compromiso consciente entre la pareja. Esta etapa de apego está mediada biológicamente por las concentraciones de vasopresina sérica y de oxitocina. EIzabelen Garza nos comparte que “Durante el orgasmo de una pareja con amor maduro, los niveles de vasopresina aumentan de forma espectacular en los hombres y los de la oxitocina se elevan en las mujeres; estas sustancias químicas contribuyen a la sensación de fusión y cercanía, de apego, que se siente posterior a una relación sexual satisfactoria” (2010. 8).

 

Para esta etapa el amor dejó de ser romántico, lleno de idealizaciones y suposiciones y pasa a ser un amor maduro, un apego seguro en donde la dopamina se inhibe pero surge la oxitocina que genera sensaciones de felicidad más intensas y satisfactorias, con una menor cantidad de ansiedad y se acompaña de un mayor equilibrio en las emociones y acciones. En esta etapa es importante procurar que el cerebro quiera seguir estando con la pareja y una recomendación es cambiar hábitos, costumbres, renovarse y hacer que el cerebro no caiga en el aburrimiento de la cotidianidad sino mantenerlo atento y curioso ante la expectativa de nuevos planes, escenarios y detalles. También en esta otra etapa es probable que el deseo y la lívido hayan disminuido por lo que se sugiere incrementar la ternura, el apapacho, el cuidado mutuo, las caricias, los besos y sobre todo la comunicación sincera, con la finalidad de fortalecer el vínculo afectivo. Aprovecha lo que ya sabes de tu pareja para sorprenderle y fortalece tu relación de apego seguro. 

 

Ahora bien, si después de que se inhibió la dopamina, ya no se llegó a la oxitocina y el amor se acabó y lo que comenzó fueron estados de depresión y ansiedad, te compartimos que las mujeres tardamos más o menos  tres meses en llegar a los niveles basales de dopamina naturales, mientras que los hombres lo harán en 28 días, es decir, nadie se va a morir de amor. Cabe señalar que este tiempo solo está vinculado con el funcionamiento del cerebro, el duelo o la parte social de la recuperación de la ruptura de una relación depende de otros factores, como las herramientas que tiene cada persona para afrontar y superar la realidad.

Antes de concluir es de suma importancia señalar que el amor romántico nos ha hecho pensar que solo se puede sentir amor por una pareja, pero la realidad es que también se siente por los amigos, amigas, hermanas, hijas, sobrinos, abuelas, madres, al viajar, al bailar, nadar o patinar o cualquier relación o actividad que te haga sentir en plenitud, porque el cerebro no discrimina a la hora de producir oxitocina. 

 

En resumen el enamoramiento que todavía no es amor, está constituido por la suma de la química que produce el cerebro ante el estímulo que activa la persona deseada y la construcción social de lo que debería ser el amor y las actitudes y acciones que se espera de una persona enamorada. Sin embargo, no hay que perder de vista que el amor maduro o un apego seguro es un proceso y una decisión consciente de compromiso, responsabilidad y respeto de sí mismo y de la pareja con la que se decide construir una etapa de la vida. Y si al final de la relación resultó que el amor se acabó, recuerda que el amor es transitorio y ten la certeza de que este proceso se volverá a producir porque la manera en que amamos es resultado de nuestra forma de saber amar y no de las personas que amamos. 

 

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Referencias

Calixto. E. (2018). Amor y desamor en el cerebro: Descubre la ciencia de la atracción, el sexo y el amor. Aguilar.

Garza, I. (2010). Neurobiología del amor. El residente. Medigraphic. Literatura Biomédica . 5(1), 6-8. https://www.medigraphic.com/pdfs/residente/rr-2010/rr101b.pdf

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